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lunes, 11 de marzo de 2013


Después de algún tiempo sin escribir, preparando un documento sobre Arteterapia que no consigo terminar, os dejo este artículo que habla sobre las actividades extraescolares y da algunos consejos.

Actividades extraescolares en su justa medida

Para las actividades extraescolares debemos tener en consideración una serie de factores:
1.       La actividad debe potenciar cualidades personales del niño o de la niña y servirle de complemento a alguna carencia.
2.       Tiene que gustarle al niño y no a los padres. Estos sólo deben plantearle buenas alternativas para que él elija, pero siempre pensando en términos esfuerzo-beneficio. El descanso para ellos es tan necesario como para los adultos.
3.       Practicar alguna afición con los hijos: si el niño acompaña a los padres en la práctica deportiva (no como espectador) desde corta edad, es seguro que se iniciará con ganas en dicha actividad.
4.       En cualquier aprendizaje nuevo hay que insistir. No se aprende a tocar un instrumento o a dominar un deporte de la noche a la mañana. Es necesario incentivar la responsabilidad y la perseverancia: lo que se empieza, se termina.
Y si el aburrimiento fuera bueno
“Tuvimos la suerte de vivir aquellos veranos de tres meses de los de antes en los que había lugar para todo, incluso para largas horas de aburrimiento. Gracias a ellos descubrí el placer de la lectura y hasta dónde podía llegar nuestra capacidad creativa”. Y es que el adagio “la ociosidad es la madre de todos los vicios” está obsoleto: hoy son la indolencia y la inactividad lo que se conocen como virtudes, como señalan psicólogos, pediatras y psiquiatras. El aburrimiento es una experiencia formadora necesaria en la vida de un niño. Tienen que tener tiempo libre para descubrir el mundo por ellos mismos. Jugando aprenden a resolver problemas, a aceptar la frustración, a esperar. Es un tiempo en el que éste puede hacer frente a sus emociones, desarrollar su imaginación, afianzar sus gustos. El niño despliega un mundo interior rico que si consigue mantenerlo hasta la edad adulta le evitará convertirse en una persona hiperactiva que huye del vacío. Es importante no proponer una solución inmediata al “me aburro” que suelen decir los niños, como solemos hacer habitualmente los padres; de esta forma, les dejaremos que muestren iniciativa, inventiva e independencia a la hora de elegir sus ocupaciones.